dimecres, 14 de març de 2012

EL PATO Y LA MUERTE Wolf Erlbruch

 Siempre llega un momento en que el niño se pregunta sobre la muerte. Ingenuamente, con toda la naturalidad del mundo. Los padres lo saben, pero pocas veces tienen preparada una respuesta simple y convincente. El personaje de la muerte en este libro de Erlbruch es una acompañante silenciosa y leve como una pluma, siempre presente aunque no la percibamos: Desde hacía tiempo, el pato notaba algo extraño. -¿Quién eres? ¿Por qué me sigues tan de cerca y sin hacer ruido? La muerte le contestó: -Me alegro de que por fin me hayas visto. Soy la muerte. El pato se asustó. Quién no lo habría hecho. -¿Ya vienes a buscarme? -He estado cerca de ti desde el día en que naciste… por si acaso. -¿Por si acaso? -preguntó el pato. -Sí, por si te pasaba algo. Un resfriado serio, un accidente… ¡nunca se sabe! - Sí, nunca se sabe… pero si de algo podemos estar seguros es que Wolf Erlbruch responde con sencillez las grandes preguntas con la poesía de sus ilustraciones y de sus historias. Para niños y adultos.“
 Un libro para mecerse entre las plumas de la muerte. Una muerte simpática que siempre nos acompaña para que no quedemos solos. Una muerte silenciosa que nos despide acariciándonos con un tulipán. El tulipán que nos guiará en nuestra marcha. Un libro para mecerse en los silencios, en las palabras, en las ilustraciones.
  Wolf Erlbruch consigue que nazca un tulipán en algún lugar de nuestro desordenado corazón. Un tulipán sin edad para niños, para nosotros y para los que ya piensan en marchar.


Erlbruch aborda muchos tópicos adultos en sus libros para niños, aunque no siempre se siente a gusto con ser caracterizado como un autor para niños. Algunos de sus libros tienen notas autobiográficas, tales como Leonard, un delicioso cuento excéntrico ), a book partly inspired by his then-six year old son Leonard (now an illustrator himself ), about a boy who overcomes his fear of dogs by becoming a dog himself. Muchos de los personajes de sus cuentos, tales como el Topito Birolo, Del Topito Birolo y de todo lo que pudo haberle caído en la cabeza (también conocido en castellano como El topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza), tienen anteojos negros redondeados, al igual que Erlbruch. Es reconocido por la originalidad y la calidad surreal de su trabajo. Según Silke Schnettler, quien escribe en el periódico alemán Die Welt, el estilo Erlbruch, cuyos personajes principales son asimétricos y muchas veces desproporcionados pero sin embargo reconocibles, ha sido largamente imitado dentro y fuera de Alemania.
La muerte es un tópico recurrente en los libros de Erlbruch. Duck, Death and the Tulip (El pato y la Muerte) está protagonizado por un pato que se hace amigo de la Muerte, y en Ein Himmel für den kleinen Bären ("Un cielo para el pequeño osito"), un osezno trata de encontrar a su recientemente fallecido abuelo en el cielo de los osos.
Erlbruch sugirió en 2003, cuando recibió la versión especial del Deutschen Jugendliteraturpreises por su obra entera y el Premio Guttenberg de la ciudad de Leipizg, que la moraleja de sus propios cuentos es que la gente debería considerarse a sí mismos desde la distancia y aceptar lo especial, incluso aquello que no es tan bello de sí mismos

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