dimarts, 6 de març de 2012

Donde nadie te encuentre de Alicia Giménez Barlett

Donde nadie te encuentre de Alicia Giménez Barlett
Un psiquiatra de La Sorbona especializado en mentes criminales viaja a la Barcelona de 1956. Quiere realizar un estudio sobre el caso de Teresa Pla Meseguer, llamada La Pastora, una mujer acusada de veintinueve muertes. Se trata del maquis más buscado por la Guardia Civil, y se ha convertido en una leyenda popular porque sigue libre. Sólo un periodista barcelonés parece tener claves importantes en torno al personaje, pero lo que el viajero francés le propone es algo fuera de lo normal: no desea datos sobre Teresa, sino un encuentro cara a cara. A lo largo de su investigación deberán sortear la vigilancia de los guardias, distinguir las pistas verdaderas de las falsas y esquivar los mil obstáculos que les salen al paso. La novela se convierte entonces en una búsqueda, en una huida, en una aventura que nos descubre las miserias y la humanidad de una España terrible. Y en el centro de este relato crudo y fascinante, más allá del mito del guerrillero, emerge el personaje insospechado de la Pastora, histórico y real, que siempre estuvo en fuga del mundo y de sí mismo. Donde nadie te encuentre es una novela sobre el redescubrimiento de nuestro pasado y la infinita soledad del ser humano.
Premio Nadal 2011
Entrevista a Alicia Giménez Barlett autora de "Donde nadie te encuentre:«Al maquis le daba igual si Teresa era hombre o mujer»

-Cuándo conoció la historia de Teresa Pla Meseguer, La Pastora.
-Ya de pequeñita, cuando iba al colegio en las Teresianas de Tortosa. Las niñas cantábamos 'Viva la Guardia Civil que ha atrapado a La Pastora, mujer de bajos instintos, fea, mala y pecadora...' ¡tela! Y luego pensé qué especie de monstruo debía ser ese personaje tan mítico en aquella zona, la del Maestrat y Els Ports.
-¿Cómo fue la niñez de La Pastora?
-Su vida es pura novela. Nació con una deformación genital y la madre dijo 'la inscribiremos como mujer para que no se la fotiguen a la mili'. Era la mentalidad de la época, en una familia inculta, pobre, con seis hermanos más que la curraban, la pegaban porque decían '¿qué hemos hecho para tener esto en casa?'. A los 10 años la llevaron a otra masía y a los 11 la pusieron a trabajar de pastora, sola en el monte con las ovejas.
-Sexualmente ambigua en los 50.
-Cada vez tenía más fuerza, cargaba ovejas de 80 kilos, y la gente veía que cada vez era más hombruna, la llamaban Teresot. Y empezó a segregar mala leche, 'o me defiendo o me matan'. Una vez, un amigo la avisó de que le preparaban una encerrona en el baile levantándole las faldas para ver qué tenía debajo. Y fue al baile y colgó el abrigo y el hacha que llevaba debajo diciendo, 'no sea que esta noche alguien me dé trabajo'...
-¿Cómo se pasó al maquis?
-En la guerra civil y después vio muchos abusos de la Guardia Civil en gente que quería y se echó al monte con el maquis. Allí encontró compañeros a los que les daba igual que fuera hombre o mujer pues lo importante era hacer la revolución. Se sintió apoyada por primera vez. Se sentía hombre y cuando dijo que quería serlo el maquis la ayudó.
-Al final la Guardia Civil la cazó.
-Conocía tanto el monte que no le echaban el guante pero cuando fueron matando a sus compañeros y quedó absolutamente sola se fue andando hasta Andorra, donde la cazaron por un chivatazo. Al final los informes médicos determinaron que era un hombre. Estuvo más de 20 años en la cárcel hasta que lo amnistiaron y un funcionario de la cárcel se apiadó de él y se lo llevó a su casa hasta que murió en el 2004.
Teresa Pla Meseguer.Fotografia de la Guardia Civil en 1960
-En el libro un psiquiatra francés y un periodista buscan a La Pastora. ¿Este periodista es como Enrique Rubio, que en El Caso la llamaba sanguinaria?
-No. Es un cínico que escribe por dinero y en su artículo no la machaca. Y el psiquiatra opina que somos una panda de bárbaros pero se enamora de la autenticidad de la gente y siente que Europa tiene una obligación moral hacia esa España puteada por la dictadura.
-Refleja la desconfianza de la España franquista de 1956.
-Sí. Yo recuerdo a mi padre, republicano, sintonizando Radio Londres con una manta que tapaba el sonido para que los vecinos no lo oyeran. Viví el escepticismo como sistema. Veía hablar a mi padre contra Franco y en la calle oía que gracias al jefe del Estado había paz y beneficios para todos...
-Le teñirá el Nadal de literaria.
-No me preocupa porque la novela negra es un mundo nada solemne y muy divertido del que no tengo interés en salir. Aunque el Nadal para mi generación es un premio mítico y muy especial.
*Entrevista realizada por el Periódico
Teresa Pla Meseguer


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